El calor daba comienzo en una cálida tarde de principios de junio y las muchachas le daban la bienvenida, como si de un sofocante agosto se tratara, con blusas veraniegas y faldas cortas. El clima aun refrescaba y no hacia ese clima fébril para andar tan destapadas pero si habían las suficientes ganas de que llegara y con el, intensos días de playa, de montaña, de libertad, de que el tiempo se escape de las manos. Y en aquel parque, donde los jóvenes se reunían con sus monopatines y las muchachas con sus amigas para parlotear y hacerse notar entre los chicos, ellas debían mostrarse bien bellas para que ellos postraran su vista en ellas. Mientras, conspiraban cual de aquellos jóvenes deportistas y ajenos resultaba mas apuesto o presentaba mejor trasero, reían como jóvenes quinceañeras que eran, y que bonito era aquel entonces, cuando parecía todo nuevo, cuando cualquier cosa era inédita y sorprendente, cuando se tenia toda una vida por delante con demasiadas premoniciones y sobraban las ganas de comerse el mundo. Entre todas aquellas muchachas que ansiaban ser mujeres y no eran mas que mujercitas, los chicos las observaban con cautela, discutiendo cual de todas ellas tenia mejor buen ver y se deslizaban como si del mismo aire se tratara con su monopatín, tersos, plácidos, con ligereza, engrandeciendo su indiferencia al pasar impasibles por delante de ellas, de manera que el interés de las chicas se exasperara. Sin embargo, la vista de un joven se fue a centrar única y exclusivamente en una, ella era sencilla y tranquila y tenia unos bonitos ojos tristes que dejaban entrever un dolor profundo, a pesar de ello, el la veía preciosa y afirmaba que jamás había visto joven que derramara mas sencillez y elegancia al unisono con cada paso que daba. La miraba y dejaba de mirarla para no hacerse de notar, sin darse cuenta que ella también le miraba a el. A ella le encantaba observar a las personas y llegar a conocerlas con tan solo mirarlas, pero aquel joven era diferente, ese chico de aspecto pasota y de modales desvergonzados tenia una mirada profunda y en ella se podían atisbar tantos sentimientos, tantas cosas, que le parecía imposible llegar a descifrar algo de su vida. Y tanto fue su interés que deseó conocerle, anheló poder hablar con el durante horas, quizás durante toda la vida, que estaba segura que nunca acabaría de conocerle y el nuca dejaría de sorprenderla. Entonces sucedió, sus miradas coincidieron, y aquel suceso fue como una explosión, como un un vistazo al futuro, pudieron ver como seria su vida juntos. Y después de aquella mirada, jugaron a mirarse y rehuir la mirada, alegando que tan solo hubieran posado sus ojos en el otro a causa de un repaso general del panorama. Aquello comenzó a ponerse bastante sugerente e incitante y el razonamiento de el se puso en funcionamiento en pocos segundos, de manera que tardó poco en tramar un pretexto estúpido y a la vez perfecto para tener la oportunidad de aproximarse hasta ella y conocerla. Jamás le había supuesto tanto sacrificio ni se había tenido que armar de tanto empeño para acercarse a una chica que le gustara, pero aquella chica, aquella mujercita, tan niña pero tan hermosa, y con tanta vida por delante y tantas cosas por aprender le entumecía cuerpo y mente, con cada mirada fortuita le sacudía el corazón y se apoderó de el un sentimiento que le abrumaba y era incapaz de prever de que se trataba. Había una fuerza, una sensación, un pálpito que le afirmaba y que sostenía incesantemente que era ella la responsable del vuelco que su vida estaba a punto de dar y por ende debería ir con cuidado y con paso firme, con meticulosidad y las palabras que iba a mencionar bien estudiadas. La primera impresión era importante y debía mantenerse con ese aspecto pasota y carácter desenfadado pero sin resultar ordinario, debía ser correcto y atento pero con sutileza, atrevido y audaz pero con cordialidad. En la distancia que recorrió desde donde el se encontraba hasta ella paso por varias etapas, pero aparentemente nada mostró, pues debía mantenerse con paso firme, era el momento clave, este acontecimiento marcaría un antes y un después. El después resultó ser una vida juntos, el antes una vida vacía sin ella.
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caóticamente pienso que...