El sol se desvaneció en el abismo de las montañas, se volatizó en las ardientes colinas, aquellas por las que sufriste creyendo que aquellos incendios de colores podían tratarse de algo mas que una ilusión óptica. El día murió y la noche comenzó a nacer. Se fue la vida y te encontraste desolado, pero llegó la oscuridad y con ella la calma. Cayó la noche acompañada de un silencio que nos embriagó de melancolía. Mientras tanto, tu presenciabas todo aquel espectáculo, viste como las colinas se incendiaban y después como la noche arrasaba con todo. Era tal tu confusión que fue hermoso verte dudar, vulnerable y desprotegido en aquel despliegue de colores, principiante en nuevas sensaciones.
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caóticamente pienso que...