que acarrean tempestades y mareas;
Símbolos de lo que un día fuimos,
de lo que nos deparará el destino.
Las corrientes abusivas y repulsivas
que desbaratan las mentes cerradas
y quizás demasiado ordenadas,
traen con ellas varias reflexiones.
Van a parar a la mar que es el olvido,
llevan consigo prisas y suspiros.
A su paso todo lo desconcertaran,
nos desbordan el apacible caudal,
y toda paz, subitamente, se nos va.
El borboteo del canal turbio y tempestuoso
por donde, a trompicones, discurre la vida
presagia pensamientos nocivos y pesares.
Por momentos el desánimo se inmiscuye
entre los vericuetos de tu corazón acorazado.
Desearemos ser gaviotas danzantes
a marineros aturdidos y desorientados,
cegados de despreocupación y libertad,
despreocupados de establecer ningún ancla
que nos proporcione algo de estabilidad.
Pasajeras corrientes demoledoras,
forasteras de algunos pueblos olvidados,
con rumbo a las atropelladas cascadas
en condición de cobardes suicidas.
Dudosas de ser algo mas que malas pasadas,
de caer el olvido y no querer ser olvidadas.
La tristeza ataviada de lágrimas
encontrará paz en la mar calmada,
en un mar de tantas dudas olvidadas,
de incertidumbres huérfanas y rechazadas.
Por torrentes y por periquetes
todo nos agitan las corrientes.
Todo abatirá la edad temprana
entre tan poca verdad y tanta veleidad.
Ríos que surcan vidas enteras
que acarrean con engaños y mareas.
Las corrientes demoledoras en su caudal
las piedras del camino arrastran consigo.
Ríos que cuando vuelvan a apaciguarse
el agua transparentará nuestras certezas.
Amainara la tempestad de nuestra realidad
y llegaremos a la calma del manantial.
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caóticamente pienso que...